Pan de la última hornada

La soledad de las dos de la mañana...

 

- Mira Diego, los panaderos hacen los hijos en los descansos de las escaleras, cuando el panadero sube a descansar y la mujer baja a despachar.

 

Pues posiblemente reflejara en esta frase muchas décadas de panadería, de maneras de entender y atender la panadería. De llevar miles de noches de amasadas y de puzle para hacer el mejor pan posible o por lo menos el pan que él tenía en cabeza, el pan que él quería hacer.

Pero posiblemente no de él mismo, si no que creo que esa frase muestra lo que fue la panadería de la mayor parte de las familias panaderas de toda Galicia.

Yo no conocía personalmente a José Luis Miño, sí que tenía muchas referencias de él. Pero hasta ahora, hasta que se realizó el evento de Con Moita Miga, nunca había hablado con él personalmente.

Momento en el que la familia de José Luis charla en el escenario de Con Moita Miga
Momento en el que la familia de José Luis charla en el escenario de Con Moita Miga

El problema de la claridad es que no siempre se hacen amigos, más bien al contrario. Decir las cosas que no se quieren oír siempre trae consecuencias que con el paso del tiempo ya se enmarcarán ellas mismas en los sentidos positivos o negativos. Y ya contaba yo con ellas, que si Con Moita Miga era capaz de traer a José Luis Miño para una charla se iban a bifurcar los apoyos para este evento. Aquellos que idolatran a José Luis y aquellos que simplemente su nombre ya crea un cierto desasosiego o por lo menos inquietud.

Claro está, cada uno tiene en este mundo sus amigos, pero el problema es que nosotros queríamos traer al evento a una de las mejores familias de panaderos de toda Galicia, y ahí sí que yo no admito discusiones. Estoy seguro que acertamos rotundamente.

Hablábamos no hace mucho de la necesidad de la renovación del sector, de la fortaleza que debemos tener aquellos que intentamos hacer un producto de una calidad diferenciadora y superior. De las miras de la información y de la formación, como él siempre repite. De los intentos de hacer que este oficio gane el respeto que merece y que el pan se valore desde el productor al consumidor. Hablábamos de las sinergias que deben existir entre los panaderos y los harineros, de la conciencia de que los panaderos también son empresarios y deben invertir en sus obradores, siendo así modernos y acordes las calidades y los sistemas de producción que queremos para el pan que hacemos. De esto y de mucho más hablamos unos cuantos panaderos que lo vamos a intentar. Sin lugar a dudas que lo vamos a intentar.

Recuerdo la primera vez que visité su panadería, vino a recibirnos y me saludó un tanto frío. Un tanto desconfiado por mi presencia en cuanto a ver que podía querer yo de él. Yo le iba a pedir que asistiese como ponente en Santiago. Bien, esa sensación no duró más de cinco minutos. A partir de ese tiempo, creo que esa posible desconfianza (hablo siempre de una impresión mía) se convirtió en el comienzo de una relación de un excelente panadero con un chaval con muchas ganas de aprender.

Empiezo a escuchar demasiadas veces entre los panaderos aficionados que no es difícil hacer pan. Estoy de acuerdo, con una matización. Algunos panes son muy difíciles de hacer, como por ejemplo los que hace este señor. Y ahí yo sí que entiendo la soledad de las dos de la mañana. Por eso quería aprovechar que la gente que hace pan en casa también debe tener cierta precaución con las valoraciones que hacen. Pero sobre esto habrá otro post.

Muchas gracias José Luis.